jueves, 21 de noviembre de 2024

Un abrazo desde las estrellas

 Buenas noches,


Cuando llego a casa un jueves como hoy, cansada de mis clases y de hacer recados, lo primero que hago es quitarme los zapatos y ponerme el pijama. En días de lluvia y frío como hoy no lo hago solo por comodidad y por sentirme bien, sino por quitarme de encima la mezcla de agua, sudor y humedad. Entonces, después de comer, me envuelvo en una manta y me siento en el sofá a leer, mientras la familia come y después se echa la siesta. Suelo escuchar música muy muy suave e instrumental para aislarme del todo ya que vivo en una ciudad y hay tráfico constantemente.


El pijama que me estoy poniendo estos días es una herencia de mi abuela. Ella se lo ponía en invierno cuando ya era muy mayor y se le metía el frío en los huesos. La casa de mi abuela, que quedó para toda la familia, está en un pueblo, a un lado tiene huertas y un bosque y al otro comienza la subida a una montaña y detrás, la costa. En invierno se queda ahí metido el frío y no hay calefacción que caliente la casa lo suficiente. Pero en la cocina teníamos un horno de los antiguos, de los de carbón o leña y se estaba muy a gusto. Cuando mi abuela vivía, pasábamos los días en la cocina, una costumbre muy arraigada en los pueblos. El resto de la casa estaba siempre a oscuras y con frío. Por eso mi abuela tenía este pijama, que es gordito, peludo y que da mucho calor. Para poder ponértelo y estar cómoda tiene que bajar bastante la temperatura o hacer mucha humedad. Para mi, en estos días, es como recibir un abrazo de mi abuela, que se fue hace ya algunos años.


La echo muchísimo de menos.

Dormid bien, cuidad de vuestros abuelos.

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